tuve un día giro en u.
el verano pasado, cuando empezamos con dorotea (un día tengo que contar bien esa historia) llegué del once con mucho calor, a mi trabajo de ese entonces, donde había aire acondicionado. tuve un momento de modesta epifanía (debería hacer el historial de los momentos de modesta epifanía porque son los que le dieron giros -muy significativos a la distancia- al modesto curso de mi existencia). tenía puesto un sweater de hilo (mi compañero de trabajo consderaba que la temperatura adecuada de un aire acondicionado promedio no debía superar los 15º), y estaba la computadora abierta sobre el mostrador, de afuera entraba el resplandor de la calle. me arremangué y respiré el aire frío y me dio la sensación de que subía desde algún lugar de mi estómago la decisión de estar dispuesta a ir hasta la más siniestra raíz de mi mambo con la guita, ver qué carajo había ahí abajo bloqueando tanto, mirar, y hacer el trabajo que hiciera falta.
para qué.
fue el clásico lo pedís lo tenés. empezó una hamacada yo diría importante. empecé a ver, de una manera nada halagüeña, en cada quilombo embrollado en el que me iba metiendo sola, un patrón muy desagradable.
va la lista de ejemplos de cosas que hago y sigo haciendo aunque las detesto y no dan, no dan ni un poco y las quiero Fuera de Mi Vida:
ser impuntual
no planear a tiempo
dejar todo para el último momento
decir que sí haciéndome la buena onda a cosas que son imposibles
creer que no son imposibles, que yo de alguna manera porque soy tan pilla lo voy a lograr
meterme en quilombos que hay que solucionar con urgencia y mirar alrededor a ver quién de las personas a las que quiero me va a dar una mano porque es Urgente y es Ya y no hay tiempo que perder y si no se llega a término se acaba el mundo y largas quejas de lo dura que es mi vida y de lo mucho que me esfuerzo y *merezco* esa ayuda que deben procurarme, y cuyo pedido llega en el medio del día a romperle bien rotas las pelotas a mis hermanos -con especial dedicación a mi hermano james, una de las personas más sensibles pacientes y talentosas que conozco- mis padres, mi novio, personas que DEBEN inmediatamente dejar sus actividades y alterar sus agendas para amoldarse al plan de salvataje que intento imponerles (gracias a todos los santos, me mandan bastante a la concha de la lora. pero soy una gran malcriada: mi madre, experta y hábil salvadora de último momento, me malcrió horriblemente en este sentido porque siempre, *siempre* logró encontrarle la vuelta al disfraz olvidado, el mapa sin comprar, los apuntes de mongo aurelio etc etc… pero bueno, a los 30 tampoco da ni un poco seguir con el blaming circus. es menester que me haga cargo de que si soy malcriada y caprichosa el problema es mío)
decir que llego a una hora que jamás voy a lograr llegar
considerar que (otra vez) *merezco* toda una serie de cosas, y mirar con asombro cómo es posible que no estén
actitudes muy arraigadas de drama queen en el exilio
(estoy leyendo to the lighthouse y me doy cuenta de que la primera vez no cacé un fulbo. cada año que pasa, más la leo más me caigo de orto. virginia woolf es *superior*. en esa novela hay un personaje bastante central que es mr ramsay, un filósofo que hizo una contribución significativa a la filosofía con un libro que publicó a los 25 años, y desde entonces vive de su ego, de la empatía conmiscerativa que le demanda a su mujer y de la adulación de sus discípulos. el chabón es un tirano con cero registro del otro, y bastante patético también. con mi hermano tomás, a quien sus amigos apodan el lord, nos meamos de risa viendo que nos creemos re inteligentes y re vivos y somos unos pichis que se pasean por monoambientes con toallas a modo de manto de armiño, convencidos de que son realeza injustamente depuesta y privada de sus originarios derechos. oh dios)
combo asesino de alta burguesía pretenciosa drásticamente venida a menos + constante culpa de clase (mi vieja, astuta zorra, le dijo a mi hermana ‘yo jamás iría contra tu ideología, gorda, así que no te preocupes que las hectáreas que te tocan las vamos a repartir. imaginate que no voy a ser yo funcional a convertirte en una oligarca terrateniente’)
pésimos manejos del dinero en todas sus posibles variantes
y como constante la relación entre la mala administración del tiempo y la mala administración del dinero, muy relacionadas
al final, abajo de todo está mi ego
desagradable, codicioso y patético ego del que soy esclava, mucho más de lo que creía
(y su inacabable trampa en abismo: la de empezar a creerte tan no sé honesta por agarrar y decirlo ponele y así sucesivamente)
y ayer.
bueno, toda esta procesión de horrores se dio cita y confluyó sobre mi malhadada cabeza, como edipo que arma el quilombo él solito, pero sin el atenuante de destinos griegos ni de ninguna otra clase.
en la mitad del día, en medio de un ataque de angustia, me lamento con cacho no aprendo más, no aprendo más, otra vez lo mismo, de nuevo, dios mío, estoy en el horno -y de ahí a: soy una inepta, 30 años y semejante incapacidad, siempre igual, no voy a salir nunca, estoy condenada, un solo paso.
de manera que me pasé el día intentando solucionar los quilombos en paralelo con un vigoroso self beating mental que me acompañó non stop durante la jornada hasta que me fui a la mierda a ver a mis amigos y beber vino y relajarla un rato porque ya no daba más.
el día nefasto se convirtió en una noche buenísima que culminó con un regalo inesperado para cacho y para mí: una plantita nueva, hermosa y verde y lista para ser trasplantada
y hoy
vero publica este post
que es un mimo descomunal y que no logro ni en pedo digerir pero que le agradezco sinceramente desde el fondo de mi corazón
*suspiro*
yo lo que me proponía en realidad era subir más fotos de las vacaciones
como primera medida, y hablando de mimos: todo el viaje fue un regalo de cacho por mi y su cumple (sí, ya sé), y para los que preguntaban dónde es, es Ilha Grande, en Brasil
me pasé toda la estadía gritando previously, on lost… guys, guys! we gotta get out of here! y recordando a morel, al satánico doctor moreau, a robinson, y por supuesto, a brooke shields
es rara una isla, le dije a cacho. los ingleses, ponele, son raros, porque vieven en una isla
cacho, lacónico, me contestó que un continente no es otra cosa que una isla gigante
sí, pero gigante le dije yo que no puedo no quedarme con la última palabra. claro, pensé, hay una diferencia en el tamaño de los soportes. un cuento no es lo mismo que una novela básicamente por esa razón de la que después se desprenden todas las demás. yo no soy isabel sarli…






(atenti con caronte a la derecha. no se ve muy bien pero está)
